En discurso, el presidente nacional se comprometió a no reelegirse y a realizar en dos años una consulta popular para conocer el deseo del pueblo sobre su mandato
En la toma de protesta del presidente de la República Mexicana, Andrés Manuel López Obrador, el ejecutivo federal se comprometió a convertir el país en una potencia mundial; además, de consultar al pueblo en dos años, para saber si éstos quiere que siga en el poder, o que mejor pida licencia.
Después de un discurso extenso, donde habló de sus promesas a cumplir, entre ellas: bajar el costo del combustible, vender el avión presidencial, mejorar la seguridad, convertir la casa presidencia en museo nacional, acabar con la corrupción, ofrecer salud y medicinas gratuitas, entre otras cosas más, el mandatario reconoció que llegar a la presidencia le costó trabajo y muchos años de esfuerzo.
Al respecto, el presidente de 65 años mencionó que siempre esperó con dignidad, manteniendo en alto sus ideales, principios y sobre todo su honestidad, ya que este último es el valor más importante de su vida.
“Ahora que venía para acá, se acercó un joven en bicicleta y me dijo: tú no tienes derecho a fallar, y ese es el compromiso, no tengo derecho a fallar”, mencionó el presidente.
Asimismo, López Obrador sostuvo que nada material le interesa, ni le importa la parafernalia del poder, ya que está convencido de que el poder debe ejercerse con sabiduría y humildad, y que solo adquiere sentido y se convierte en virtud, cuando éste se pone al servicio de los demás.
“Estoy consciente de la gran expectativa que existe entre los mexicanos y el desafío que significa enfrentar los grandes problemas nacionales; pero estoy optimista, creo que vamos a salir bien, vamos a enfrentar bien los grandes problemas nacionales, porque creo en el pueblo y en su cultura”, comunicó en discurso.
El presidente nacional consideró que la cultura de México ha sido la salvadora del país, porque durante la historial se ha podido enfrentar sin problemas a epidemias, terremotos, inundaciones, hambrunas, guerras civiles, crisis económicas, malos gobiernos y otras calamidades, y siempre hemos resurgido con dignidad y con orgullo, opinó.
“La herencia de civilizaciones nos ha forjado como un pueblo tenaz y combativo, luchón, emprendedor, honesto; con una excepcional idiosincrasia de fraternidad; de amor al prójimo; de verdadera solidaridad. Nuestro pueblo no es flojo; no es indolente; por el contrario, es de las sociedades más trabajadoras del mundo; ahí está el ejemplo de nuestros paisanos migrantes que por necesidad han ido a ganarse la vida a Estados Unidos y ahora le están enviando a sus familiares 30 mil millones de dólares anuales; esas remesas son la principal fuente de ingresos de nuestro país, y el dinero de mayor beneficio social que recibimos del extranjero”, indicó AMLO.
El líder de los morenistas aseguró que para enfrentar la crisis de México se necesitan tres cosas: dos ya las tiene, que son un pueblo trabajador y suficientes riquezas naturales; la tercera, un buen gobierno, el cual prometió a los mexicanos pronto dárselos.
“En ese compromiso empeño mi honor y mi palabra, gobernaré con entrega total a la causa pública, dedicaré todo mi tiempo, mi imaginación, mi esfuerzo para recoger los sentimientos y cumplir con las demandas de la gente. Actuare sin odios, no le haré mal a nadie, respetare las libertades, apostaré a la reconciliación y buscaré que entre todos y por el camino de la concordia logremos la cuarta transformación de la vida pública de México”, prometió el presidente en funciones.
Por último, Andrés Manuel López Obrador se calificó de Juarista y Cardenista; también de Maderista, y por eso se promulgó partidaria efectivo de la no reelección, ello ante la zozobra de que su mandato se vuelva dictatorío, de ahí que se comprometió a dejar el poder en seis años y dejar un país con un gran avance a la cuarta transformación.

