Sus hijos recibieron la condecoración
En nombre del exgobernador de Michoacán, Agustín Arriaga Rivera, sus hijos recibieron la mayor condecoración que otorga el Ayuntamiento de Morelia a los ciudadanos distinguidos, la Presea Generalísimo Morelos; sin embargo, morelianos sobrevivientes de su mandato repudiaron el acto, por ser este un hombre “traidor para la población michoacana”, dijeron los inconformes.
Juan Pablo y Agustín Arriaga Diez coincidieron que su padre amaba al Estado de Michoacán, especialmente su capital; no obstante, los estudiantes que sobrevivieron la represión y agresión en contra de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, por parte del Gobierno del Estado, hicieron presencia para recordar que el gobernador “fue un asesino”.
Con los cuerpos envejecidos, los ahora jubilados, pero en ese entonces estudiantes, salieron a las calles para manifestar su repudio, pese al protocolo de seguridad montado en los alrededores de Palacio Municipal de Morelia.
En entrevista, Marco Antonio López recordó que Agustín Arriaga, mandó reprimir a los maestros y estudiantes que estaban en contra de su gobierno, por eso solicitó al presidente de la República, Díaz Ordaz, apoyo para “traicionar” la confianza de los michoacanos.
“Díaz Ordaz envió al capitán Toledo, el mismo que ejecuto la matanza del 68 en la Ciudad de México, lo mandó para que ensayara en la Universidad Michoacana. Entró con el ejército; con caballos irrumpieron en el templo del saber, el Colegio de San Nicolás; ahí estuvimos encerrados maestros y estudiantes diez días, hubo heridos y muertos por el movimiento”.
En contraste, los hijos del ex gobernador juraron que Arriaga Rivera se condujo en vida con amor; el mismo que era motivado por su Estado y Morelia, porque en esta tierra radicaban sus amigos y compañeros, de ahí que en sus últimos años, no había plática que no mencionara con pación los momentos que vivió como gobernador.
Juan Pablo narró el último día que su padre vino a Morelia, ya que es muestra de que amaba a esta ciudad, por eso se despidió de amigos y los lugares que más recordaba: “en la plaza de San José, San Francisco, San Agustín y Catedral se despidió con honor, cuatro meses de que muriera”.
Agustín su hijo, compartió el último fragmento que escribió el ex gobernador de su autobiografía:
“Al final de este capítulo que reseña parte de la obra que como gobernador me fue posible realizar en servicio de Michoacán, debo reiterar mi especial reconocimiento para cada uno de mis colaboradores de ese entonces. Quiero dejar testimonio de mi gratitud y perecedera al pueblo michoacano, que, en todo momento, particularmente en las épocas más difíciles, me brindó su confianza y todo su valioso apoyo, por mi parte, hice todo lo humanamente posible para servirlo y engrandecerlo, fue ese el momento culminante de mi vida política y la mejor forma de retribuir lo mucho que debo a mi Estado y mi país”.

