La incertidumbre ante la falta de recurso ordinario ha orillado a reducir consumo en casas del estudiante, y se acaba ya el dinero que queda
Un mes sin subsidio completo llevan las 36 casas del estudiante de la Universidad Michoacana. En noviembre han estado recibiendo solo el 50 por ciento del aporte quincenal de parte de la autoridad nicolaita. Pero se va acabando el dinero y persiste la incertidumbre.
Los estudiantes en estas albergados, que en total suman 4 mil, han tenido qué reducir el comer carne a solo en el plato que se sirve en la comida, y si bien el hecho de que el 50 por ciento de moradores retornaron a sus lugares de origen debido al paro de brazos caidos y por lo cual no tienen clases, solo un cocinero por turno les atiende ya que se trata de trabajadores eventuales cuando normalmente son 7 cocineros los que les atienden pero los paristas son del SUEUM y tienen 29 días sin asistir.
Se turnan para ayudar a quienes sí están acudiendo a prepararles sus alimentos y estiran lo que resta de dinero. La incertidumbre persiste por lo que ocurra o deje de ocurrir con su subsidio en diciembre.
La Nicolaita alberga 400 estudiantes. Con el paro de brazos caidos se ha reducido la mitad de los moradores porque se han ido a sus lugares de origen. Es la más numerosa junto a la Isaac Arriaga, y la Lucio Cabañas. Y esta ausencia de sus compañeros ha aliviado en algo el asunto de la comida.
La luz y el agua las paga directamente Tesorería, pero aun no les han cortado los servicios según pudo constatar RESPUESTA este Miércoles en un recorrido en que lucian los albergues nicolaitas vacios, en tanto los chicos presentes hacían quéhacer, leian, «facebookeaban» porque tienen internet que por habitación pagan entre todos previo acuerdo, y uno por ahí llenaba una solicitud de empleo: «la situación está canija», me dijo.
Amables y tranquilos, sin involucrarse en marchas ni protestas por la situación a lo largo de estos días, nos dejaron pasar hasta sus habitaciones donde viven hacinados y sus camas están colocadas verticalmente de a 5 o 4 por columna,pero una mesa grande madera con asientos adheridos es de uso colectivo y ahí estudian o platican, o simplemente se sientan desenfadados y vestidos con ropa cómoda.
Platican con esta reportera pero por seguridad prefieren no dar sus nombres, ni permiten que se retrate sus rostros. No todos quieren hablar, más por timidez que otra cosa, pero en la Casa Nicolaita, la más emblemática de todas y que es una de las 13 adheridas a la Coordinadora de Universitarios en Lucha (CUL), los miembros del Consejo Estudiantil acceden.
Quien lleva la voz principal viste bien presentado: camisa y pantalón perfectamente planchado y combinado. De inicio refrenda todo lo arriba expuesto sobre la carencia de recurso y de alimentos, pero afirma que los estudiantes albergados entienden la situación dificil por la que atraviesa la UMSNH en cuanto a finanzas. Dijo desconocer si Asuntos Estudiantiles, oficina encargada de atenderles les retribuirá los restantes mitades faltantes de sus 2 subsidios de este mes, así como desconoce de cuánto es el subsidio que reciben. Tesorería lo asigna de acuerdo al número de moradores.
«Entendemos la situación de la Universidad pero ya en estos días es preocupante porque ya no nos queda dinero para comer, y si o hay subsidio pues ¿qué comemos?». No dudo que podrían estar un poco comiendo arroz y frijoles, pero si el gas se termina no habrá dinero para comprarlo y entonces se quedarían sin comer, por ello «estamos atentos a si llega o no el subsidio».

