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LÓPEZ CONTRA LÓPEZ

Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje

Aldous Huxley (1894-1963) Novelista inglés

 

jaimelopezMucha tinta ha corrido para comentar y tratar de analizar el supuesto llamado a la población de parte de Televisión Azteca, a través de su periodista estelar, Javier Alatorre, de no aceptar las cifras del subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, referentes a la pandemia del Covid-19.

A raíz de ello, la enardecida turba de adoradores del presidente López Obrador exige la cancelación de la concesión a TV Azteca; otros, abrirle un proceso penal a Alatorre por llamar al desorden civil; algunos, menos desquiciados –que también los hay-, llaman a boicotear a dicha televisora. Y la Secretaría de Gobernación emitió un extrañamiento a la televisora. Desde luego, muchos otros también defienden la libertad del periodista y de la empresa para emitir la postura que deseen.

Analizado fríamente, no hay sino dos opciones para entender el dicho de Alatorre: una, en tanto que no se manda solo y únicamente atiende a la orden del dueño de la televisora, Ricardo Salinas Pliego, habría que inferir que éste le instruyó asumir tal postura pública porque decidió romper lanzas con el presidente López Obrador. Y dos, que se trata de fuego amigo hacia López Gatell.

Dudo de la primera posibilidad, porque Salinas Pliego es uno de los dos o tres magnates más beneficiados con la amistad de López Obrador: no sólo forma parte de su consejo de asesores empresariales, sino que ha logrado que sus tiendas Elektra sigan operando pese a la instrucción de que negocios no esenciales cierren puertas por la pandemia, y obviamente Elektra es esencial sólo para su dueño, quien, por si no fuera poco, adeuda millonarias cantidades al fisco desde hace varios años, y litiga para no pagar, para lo cual requiere ahora del visto bueno presidencial. Con todo y su poderío económico, en este momento Salinas necesita de López Obrador, y éste de aquel. Es un beneficio mutuo. Salinas no iba a arriesgar y confrontar al presidente, sin motivo aparente.

Por tanto, me queda claro que la segunda opción es la más viable: López Gatell sería víctima del fuego amigo. Y en el gobierno, sólo hay una persona que podría pedir a TV Azteca un bombazo en contra del subsecretario de Salud: el presidente de la república. López Gatell es hoy el funcionario más mediático, más polémico, más criticado, sí, pero también el más alabado sobre todo por las huestes cuatroteístas. Parece haberse creído el canto de las sirenas que lo colocan, ya, como el más firme prospecto a la candidatura presidencial de Morena para el 2024.

En la lógica de López Obrador, a su tocayo de apellido le vendría bien un “estate quieto” para volverlo a la realidad, para bajarlo de su pedestal.

La postura de López Obrador al día siguiente del noticiero de Alatorre ofrece luz: sorprendentemente terso, deja el dicho del periodista en el nivel de “creo que mi amigo Javier se equivocó”. Impensable el comedimiento presidencial para con alguien que horas antes había llamado a mandar al diablo a su funcionario estelar.

Ya el extrañamiento de Segob sería parte del valor entendido. Por eso queda en ese nivel y por eso jamás va a prosperar la demanda de la fanaticada lopez obradorista para cancelar la concesión a TV Azteca. Me parece que López Gatell fue aplacado vía la televisora favorita del otro López. Al tiempo.

twitter@jaimelopezmtz jaimelopezmartinez@hotmail.com

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