Si hubiera una nación de dioses, éstos se gobernarían democráticamente; pero un gobierno tan perfecto no es adecuado para los hombres
Jean Jacques Rousseau (1712-1778) Filósofo francés
No fue, para nada, una buena semana para el presidente López Obrador; todo lo contrario.
A los yerros vinculados a los temas del coronavirus, de la inseguridad, de la economía y de la venta de boletos para la rifa del avión (que ni será rifa ni habrá avión de por medio), así como la cascada de encuestas que coinciden en una dramática caída de la aceptación ciudadana hacia su persona y su gobierno, el presidente vio añadir un desliz que por la coyuntura y la insensibilidad que evidenció, bien podría marcarle un antes y después en su administración.
Su torpeza política no sólo para minimizar, sino para desacreditar la movilización femenina del próximo lunes, le han comenzado a cobrar factura: El Universal pública este jueves una muy interesante encuesta que deja en claro que el sector en el que más ha perdido puntos López Obrador, es precisamente el de las mujeres.
Y raro sería lo contrario; el mandatario se ha ganado a pulso el desdén femenino, con el que ha tenido, por decir lo menos y aludiendo a una infracción del fútbol americano, una rudeza innecesaria.
Todos sus seguidores y algunos de sus detractores le reconocen un oficio político especial al tabasqueño. Luego de verlo esta semana, esas evaluaciones no sé si sigan tan firmes, dado que lo que exhibió fue justo una torpeza política indigna de un principiante en esas lides.
Solo una soberbia exhorbitante puede explicar cómo López Obrador escupe para arriba al ir a la yugular del sector femenino y pretendiendo que no pase nada.
Si no siente empatía por ellas, como es claro que así sucede, al menos por elemental sentido de conveniencia debió haber secundado la idea del paro del 9 de marzo. Increíblemente, lo combate, lo denigra, lo insulta, finge no saber de su realización y al final recula “para no caer en provocaciones del conservadurismo”, cuando ya el mal estaba hecho y no había nada que hacer.
De un lance del que incluso pudo haber sacado raja, al presidente su soberbia y su insensibilidad le juegan una mala pasada y claramente sale vapuleado. Tuvo con las mujeres una rudeza tan innecesaria como absurda y los resultados comienzan a evidenciarse. Y lo que le falta.
twitter@jaimelopezmtz jaimelopezmartinez@hotmail.com

