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Morelianos entre cuaresma, cuarentena y vacaciones: oración y prevención son el camino

fff76d2b-b78b-44fd-b6f8-b128eb0395b0Los tiempos se empatan y la gente ha comenzado a adoptar las medidas preventivas sanitarias. Las calles y el transporte ya lucen casi vacíos. Morelia se aquieta forzosamente

 

Entre vacaciones cuyo periodo ha dado inicio, Cuaresma, y cuarentena, los morelianos parecen haberse dado cuenta que el confinamiento en casa es lo adecuado. Quienes pueden hacerlo. Ha pasado el periodo de compras de pánico y de seguirse oreando en la calle quienes a nada tienen qué salir. La contingencia por el coronavirus adelantó el asueto de Semana Santa y, por otro lado, se incrustó temprano en la etapa que los católicos recuerdan los 40 días que Jesús pasó aislado en el desierto, previo a su Pasión dolorosa.

Los tiempos se empatan y la gente ha comenzado a adoptar las medidas preventivas sanitarias. Las calles y el transporte ya lucen casi vacíos. Morelia se aquieta forzosamente, y esta pandemia parece obligar de una vez por todas a los fieles a guardarse en tiempo de Cuaresma en que las horas sobran y la instrospección será valiosa. No paseos, no salidas, no visitas.

No hay toque de queda. Es la fase 2. En algunas colonias de esta capital, las periféricas, sus pobladores aún salen a las calles, las señoras se detienen a platicar en la calle, los comelones saturan los puestos de tacos diversos por la mañana para almorzar, y los de venta de frituras o los de vasolote por la tarde noche, donde también quien conoce al que vende, porque son vecinos, se queda a platicar. Las bolitas son comúnes, y aparte hay niños jugando en las calles. ¿Cual sana distancia?.

En las tiendas, la de la esquina o la de la otra calle, hay abasto aún de modo que los colonos no hacen por salir a comprar a los supermercados. Aquí la situación es al día, no hay lo de ir a comprar una voluminosa despensa para un ejército, es de ir diario por dos jitomates, un kilo de tortillas, un litro de leche, una cebolla, un puño de chilitos o una bolsa de pan. La contingencia hace notorias las diferencias hasta de poder adquisitivo.

En toda la ciudad se van cerrando las puertas de las propias casas, las tiendas, los bancos, algunos templos, algunos bares, las oficinas públicas y privadas, las escuelas, algunos hoteles, algunos restaurantes.

Coronavirus extendido en Cuaresma, tiempo de penitencia y acercamiento a Dios, pero ahora de reclusión total con mantenimiento de medidas sanitarias estrictas. Las vacaciones pasarán desapercibidas.

Morelia, Michoacán, México entero, deberán ceñirse a la prevención y el resguardo en casa para no llegar a la situación desbordada de Italia y España, y aprender a moverse entre las palabras de los obispos de esperanza y llamado de acercamiento a Dios, y los discursos gubernamentales oficiales de arrojar las cifras negativas de contagio y decesos.

Oración y prevención, el binomio actual para la salvación. Hora de guardarnos, valorarnos como seres humanos, y valorar lo que tenemos en todos los ámbitos. Del pánico a la responsabilidad. Del exceso a la abstinencia, del egoismo a la solidaridad.

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