Desde diversas aristas y puntos de vista de la Psicología, Medicina y la Historia, los profesores de la UMSNH celebraron la mesa “La muerte más allá del 2 de Noviembre”
Desde diversas aristas fue analizado este medio día por investigadores de la Universidad Michoacana en el Café Nicolaita el tema de la muerte, desde la Psicología, la Medicina y la Historia. Desde la observación de su inevitabilidad, y sus profundos pensamientos ancestrales, hasta el comercio de su concepto. Y la percepción que tiene cada individuo de la muerte deriva de creencias todas, religión que se profesa y la cultura que se tenga, coincidieron.
Ello para que sea aceptado la propia muerte sin miedo, o se lleve un duelo «sano» cuando muere un ser querido.
En la edición de este Miércoles de este ejercicio que conjunta a investigadores nicolaitas de diversas ramas de la ciencia, donde exponen sus untos de vista y analizan temas, correspondió a la muerte ser el centro del debate en la mesa en la que estuvieron el médico Jorge Quiroz Pérez, profesor investigador de la Facultad de Medicina de la UMSNH, la profesora investigadora Judith López Peñaloza de la Facultad de Psicologia, y el profesor investigador Juan Carlos Cortés Máximo del Instituto de Investigaciones Históricas.
Bajo el título “La muerte más allá del 2 de Noviembre”, fecha central de las conmemoraciones en estos días, se trató a ésta en la concepción que de la muerte tiene el pueblo Purèpecha y el duelo que es infinito.
Desde la perspectiva de la psicóloga Judith López, la aceptación de un individuo sobre su propia muerte, es un tema que en México no se asume, y por otra parte para los familiares del fallecido, dependiendo del grado de familiaridad, la muerte les hace vivir un proceso de duelo distinto para cada persona en el que tienen que acostumbrarse a la ausencia del ser querido y modificar su forma de vida, lo cual a nivel de pensamiento y cerebral no es sencillo.
Reunidos junto a los asistentes en la Plaza de la Ciencia al interior de Ciudad Universitaria, a su vez, el médico Jorge Quiroz, señaló que hace mucha falta una educación solidaria entre los mexicanos para pensar que la muerte puede dar vida a muchas personas a través de la donación de órganos. Aunque el suceso de la muerte de un paciente es para el médico parte del trabajo diario.
Sustentó que no hay preparación entre la comunidad médica para tratar con los enfermos terminales adecuadamente para tener un trato humano con ellos y con los familiares, además del tema de dar una “muerte digna” a una persona que no desea morir entre dolores extremos o atado a una máquina que haga las veces de su corazón, los riñones o pulmones, lo cual está legislado en México.
Y el historiador Juan Carlos Cortés definió que los purépechas dan todo un significado a la muerte, como un evento colectivo en el que se platica y socializan las condiciones en que dejó de existir el difunto ylo que ello provoca: un duelo colectivo en la comunidad, ello ayuda a la aceptación de la partida de la persona.
En el caso de la tradición del Día de Muertos, explicó ampliamente que luego de que el muerto regresa a la Madre Tierra, vuelve para convivir en el tiempo de cosecha con la comunidad a la que pertenecía. En la preparación del altar de muertos y en la decoración de las tumbas participan no sólo los familiares directos, sino los padrinos de bautizo, confirmación y velación, la comunidad entera vive una fiesta por una nueva reunión en la que se hace presente no sólo en la mente, sino de manera real, el fallecido.
Quien moderó el Café Nicolaita esta vez, el doctor en Filosofia Celestino Felipe Cruz, dijo que en la sociedad moderna la muerte también es un castigo para el criminal en donde se priva de la vida mediante ejecución a criminales, o bien se comenten genocidios y guerras por motivos de discriminación social, religiosa y diferencias políticas.

